martes, 29 de marzo de 2011

Yo Sólo Quiero Mi Escuela de Periodismo

Cansada de tanto quejarme sin ser escuchada me decidí a escribir esto.
Yo estudio periodismo, o eso creía yo hasta que me di cuenta que ya no sabía lo que estaba estudiando, y luego entendí...
Yo quiero ser periodista, no quiero ser comunicóloga, ni publicista, ni licenciada en medios huevos; a veces las cosas  parecen no ser lo que son, aunque a uno le hagan creer lo contrario. 
Dicen en mi escuela que ya no saben qué somos, a veces somos LCC, a veces somos LP, a veces somos la carrera que está por desaparecer, según anden los ánimos y las finanzas, pero siendo muy honesta a mi me queda claro que yo "wannabe periodista", ¡sin pedos!, y  no me importa si en mi salón se paran 400 personas o se para una, mientras esa una sea yo y tenga ganas de aprender, ¿qué más me da si mi carrera no vende?, yo no compré una empresa, compré mi futuro, aun cuando algunos días parezca que se lo vendí al diablo.
Tampoco compré un director, ni maestros,  yo sólo confié en alguien que me enseñaría a ser periodista, a cambiar el mundo, y  no me importa tu nombre, ni cómo te vistas, ni si eres simpático o un mamón, de nada me sirve si te dices "maestro" y no quieres cambiarlo conmigo.
Nada tiene sentido en una escuela de periodismo donde no se lucha por la pluralidad, donde se impone el dinero y la autoridad es ley, sin que nadie pueda decir nada. Ojalá que cuando yo salga a enfrentarme al mundo, éste no sea tan cerrado, ni tan absurdo, porque si es así ya valimos madre.
Igual mañana voy a salir y voy a ser periodista, sin importar si alguna vez busqué a mis maestros y sólo encontré miedos y conformismos baratos, o si antes de salir a las calles ya me habían ignorado muchas veces, en mi propia escuela. 
Es claro que cada uno es responsable de su propia formación, y cuando esté afuera las herramientas que tenga, y las que no, serán mi responsabilidad, mi problema, como dice la canción "Lo que no hagas por ti mismo nunca nadie lo va a hacer".  
Y aunque quieran venderme una idea de licenciatura disfrazada yo se muy bien que sólo quiero ser una cosa en la vida, y eso es periodista, digan lo que digan, a mi nadie me engaña, yo nací periodista y periodista me voy a morir, aunque estuviera en una carrera llamada "licenciatura en hablar de bulto" yo sabría que estoy en periodismo; una carrera no la hacen los nombres, ni lo títulos, ni un director con curriculum apantallante, una carrera la hacen las personas que quieren ser lo que dicen que están estudiando.
Ignorame, censurame, regañame, callame, reprimeme, igual no voy a dejar de ser periodista. 

domingo, 27 de marzo de 2011

La Peluquería Unixes de mi pueblo

Vaya que los de por aquí son raros, resulta que les gusta ir a las peluquerías unixes y hacerse cortes de cholo sensual, ¡yo quiero uno!.

martes, 22 de marzo de 2011

I'm like a Pollo Empalado

Ayer empezó la primavera, hace una semana saltaba en los charcos y hoy me estoy asando como pollo empalado. El calor y yo no nos llevamos bien, somos viejos enemigos íntimos, una larga historia de insolaciones y sudores en partes vergonzosas me han convertido en medio-murciélago, siempre huyendo de la luz, debería volver me "Polo Norteña" para no ver el sol durante 6 meses al año.
Estos días siempre son una tortura doble, en el verano al menos hay vacaciones, te vas a nadar, te mojas con la manguera o vas con la manguera a comer mangos, pero ¡en primavera no!, trabajas y estudias entre el calor y el profundo olor axilar que se dispersa en el ambiente, como el polén por el aire.Y para cuando llega la tarde ya no quedan ganas de hacer nada, el calor apendeja.

Y hablando de la primavera ayer mi cacho de carne (Sisi) y yo caímos en el mito del huevo; dicen que justo durante el equinoccio de primavera es posible equilibrar un huevo porque el sol y la tierra alinean su gravedad, y sí sucedió, lo logramos, el huevo se paró.


Pero luego averigué que esta es una más de las muchas leyendas urbanas que pululan en la desactualizada actualidad.
http://www.astrosociety.org/education/publications/tnl/62/equinoxsp.html según este hombre, bastante bien argumentado por cierto, la tierra de alguna manera siempre está equilibrada con el sol y los huevos pueden levantarse cualquier día del año con un poco de paciencia y yemas (del huevo). 
Prometo reintentarlo después, cuando se me quite la pendejez del calor.
En fin, así es como murió el mito de los huevos que se paran y empezó la calurosa primavera. 
Recordé una canción, va un poco con este asunto de ¡la calor!. 

lunes, 21 de marzo de 2011

Me gusta soñar contigo, pero no me gusta soñar con tu Ausencia

Acabo de tener un sueño desde la mezquina nostalgia.
Soñé que volvía a nuestro lugar feliz, el de nuestras dulces pesadillas. Te busqué, pero no estabas ni debajo de tu sombra y recordé que hace algunos largos y varios momentos que no te apareces por estos lares.
En mi sueño nuestro lugar feliz ya no era el mismo, había otras personas, todo era diferente y no quedaba ni rastro de tu maldita escencia, ni de mí, sólo quedaban gotas de mis lágrimas, lágrimas viejas de los años felices, y lágrimas nuevas las que derramé cuando me acordé de que te habías largado.
Aún no entiendo por qué mis sueños me llevaron a encontrarme de nuevo ahí, el lugar del que tanto he huido para no sentir lo que pesa tu ausencia. Y es que así soy yo, siempre escapando de lugares, evitando personas para no ponerme a chillar en sus caras y hacer el rídiculo; me gusta cerrar los ojos cuando paso por sitios que duelen, que me duelen.
El sueño se volvió pesadilla cuando caí en la cuenta, no sólo te fuiste físicamente, te fuiste en las cosas, en los seres que ahí estaban, pero ni te recordaban; ¡te has ido en mi unas cuatrocientas mil veces! y contando...
No quiero regresar nunca, ni en la vida real, ni en sueños, no me importa que nuestro lugar feliz se llene de polvo, estará igual que tu departamento en mi corazón, al que sólo entro cuando te extraño, y es que no me gusta extrañar de a gratis. Prefiero recordar cómo era cuando estabas tú, que permanezcan en mi cabeza tus ideas, tus anhelos, tus voces.
Y porque no quiero que nada cambie, otra vez voy a ejecutar la huida: no volveré, lo juro por la maldita Ausencia, por la ausencia...


domingo, 20 de marzo de 2011

Cuando la luna se pone regrandota como una pelotota y alumbra el callejón...


La noche de anoche, 19 de marzo del 2011, la luna estuvo en su punto más cercano a la tierra desde, hace exactamente 18 años, en marzo de 1993 y ¡yo estuve ahí!, bueno en realidad no, sólo estuve en el techo de mi casa, pero se veía tan real que me quedé esperando que se vieran las siluetas de los hombrecitos astronautas caminando por la órbita lunar.

Los 50mil kilómetros menos entre la tierra y la luna fueron resultado de la variación de la forma y el tamaño del satélite lunar.

Si bien se sabe que los movimientos lunares provocan cambios en las mareas de la tierra, hoy algunos científicos de la NASA afirman que esta nueva “Super Luna” es responsable el reciente terremoto en Japón y del tsunami que ocurrió posteriormente, sin embargo, otros sectores de la ciencia se han levantado a decir que no hay relación alguna entre distintos eventos naturales; hay que tomar en cuenta que, si bien la luna no es responsable, al menos la magnitud del tsunami sí es consecuencia del derretimiento de los polos por el calentamiento global, pero “no hay tos”, sigan cortando arbolitos, no pasa nada…

Hace millones de años la luna se podía ver como un astro gigantesco, sin embargo, la gravedad de la tierra la ha ido alejando hasta convertirla en algo a penas perceptible a los ojos humanos.

Seguramente hace 18 años también hubo alguien trepado al techo de una casa para observar el fenómeno lunar, ayer lo hice yo, pero no tengo idea si estaré aquí dentro de 18 años para repetir la experiencia.

En fin, no hay nada más romántico para terminar una noche de luna que ver gatos saltando por los techos y escuchar los gritos de algunos vecinos disfuncionales a las 11 de la noche, ¡poesía pura!.


viernes, 18 de marzo de 2011

Pregúntome yo, ¿los chinos no sentirán feo de ser tan diferentes a los seres humanos?, quizá ellos se pregunten lo mismo de los latinos.

jueves, 17 de marzo de 2011

C'est la Pluie


Antier llegó la primera lluvia del año, impregnada de olor a tierra mojada y acompañada de reencuentros, todo producto de las sorpresas de mi vida.
A eso de las 6 de la mañana el sonido de las gotas sobre la ventana me despertó, y no tardé en saltar de mi catre para ver cómo se humedecía mi día, grisacéo, azulito.
Una hora después, al salir de la choza, ya no había ni rastro de aquella tormenta matinal que me sacó de mi sueño de deseo sexual reprimido, a medio despertar me fui a la escuela.
Hasta el mediodía las horas transcurrieron entre sesiones de facebook y terapias grupales para liberar el odio acumulado por el duelo de los sueños que no se cumplieron; sí, así es la escuela en estos días, un cúmulo de ilusiones que se partieron la madre.
En el camino de vuelta a casa miré las nubes grises, a punto de explotar, y me imaginé la tormenta de las tormentas inundando la escuela -¡mira! ¡allá van mis apuntes de la loca!, ¿apuntes?, ¡yo ni apuntes tengo!.
Más tarde, después de tragar, me puse a ver la "telesnovela", el galán con tipo de tarzán a mediocivilizar prometía a la protagonista el divorcio de su psicopática esposa para huir con ella y vivir una aventura sexual desenfrenada. Pero, antes de llegar a eso, la lluvia nos soprendió a todos, al tipo sexy, a la pobre protagonista y a mí, y no pude evitarlo, en cuanto escuché caer las primeras gotas agarré la cámara y me fui a saltar en los charcos como hace mucho no hacía y tanto extrañaba, ya no supe en qué se quedó el drama.
Nadie me vio andar, sólo el perro del vecino y el pavimento solitario-escurrido de mi calle; brinqué uno tras otro todos los charcos que encontré alrededor de la manzana, splash!, splaaaaaashhhhh...; cuando las gotas de lluvia ácida caen en tus ojos y te hacen chillar.
La extraña poesía me po-se-í-a, sentada sobre la calle mi cámara contempló la tarde a través de su lente lagrimeado. Ya entendí el punto de haber nacido en este mes, soy hija de un charco sensible, llorón, como yo.
De pronto me di cuenta que mis pantalones escurrían lluvia como en un llanto inconsolable, pobrecitos, les ganó el sentimiento, se parecen a mí.
Me fui corriendo a mi casa, unos tenis, una falda y una playera con John Lennon a la vista, ¡me largo!.
El reencuentro llegó y un par de helados amenizaron el fin de una
tarde lluviosa de marzo.