martes, 29 de marzo de 2011
Yo Sólo Quiero Mi Escuela de Periodismo
domingo, 27 de marzo de 2011
La Peluquería Unixes de mi pueblo
martes, 22 de marzo de 2011
I'm like a Pollo Empalado
Y hablando de la primavera ayer mi cacho de carne (Sisi) y yo caímos en el mito del huevo; dicen que justo durante el equinoccio de primavera es posible equilibrar un huevo porque el sol y la tierra alinean su gravedad, y sí sucedió, lo logramos, el huevo se paró.
Pero luego averigué que esta es una más de las muchas leyendas urbanas que pululan en la desactualizada actualidad.
Recordé una canción, va un poco con este asunto de ¡la calor!.
lunes, 21 de marzo de 2011
Me gusta soñar contigo, pero no me gusta soñar con tu Ausencia
Soñé que volvía a nuestro lugar feliz, el de nuestras dulces pesadillas. Te busqué, pero no estabas ni debajo de tu sombra y recordé que hace algunos largos y varios momentos que no te apareces por estos lares.
En mi sueño nuestro lugar feliz ya no era el mismo, había otras personas, todo era diferente y no quedaba ni rastro de tu maldita escencia, ni de mí, sólo quedaban gotas de mis lágrimas, lágrimas viejas de los años felices, y lágrimas nuevas las que derramé cuando me acordé de que te habías largado.
Aún no entiendo por qué mis sueños me llevaron a encontrarme de nuevo ahí, el lugar del que tanto he huido para no sentir lo que pesa tu ausencia. Y es que así soy yo, siempre escapando de lugares, evitando personas para no ponerme a chillar en sus caras y hacer el rídiculo; me gusta cerrar los ojos cuando paso por sitios que duelen, que me duelen.
El sueño se volvió pesadilla cuando caí en la cuenta, no sólo te fuiste físicamente, te fuiste en las cosas, en los seres que ahí estaban, pero ni te recordaban; ¡te has ido en mi unas cuatrocientas mil veces! y contando...
No quiero regresar nunca, ni en la vida real, ni en sueños, no me importa que nuestro lugar feliz se llene de polvo, estará igual que tu departamento en mi corazón, al que sólo entro cuando te extraño, y es que no me gusta extrañar de a gratis. Prefiero recordar cómo era cuando estabas tú, que permanezcan en mi cabeza tus ideas, tus anhelos, tus voces.
Y porque no quiero que nada cambie, otra vez voy a ejecutar la huida: no volveré, lo juro por la maldita Ausencia, por la ausencia...
domingo, 20 de marzo de 2011
Cuando la luna se pone regrandota como una pelotota y alumbra el callejón...

La noche de anoche, 19 de marzo del 2011, la luna estuvo en su punto más cercano a la tierra desde, hace exactamente 18 años, en marzo de 1993 y ¡yo estuve ahí!, bueno en realidad no, sólo estuve en el techo de mi casa, pero se veía tan real que me quedé esperando que se vieran las siluetas de los hombrecitos astronautas caminando por la órbita lunar.
Los 50mil kilómetros menos entre la tierra y la luna fueron resultado de la variación de la forma y el tamaño del satélite lunar.
Si bien se sabe que los movimientos lunares provocan cambios en las mareas de la tierra, hoy algunos científicos de la NASA afirman que esta nueva “Super Luna” es responsable el reciente terremoto en Japón y del tsunami que ocurrió posteriormente, sin embargo, otros sectores de la ciencia se han levantado a decir que no hay relación alguna entre distintos eventos naturales; hay que tomar en cuenta que, si bien la luna no es responsable, al menos la magnitud del tsunami sí es consecuencia del derretimiento de los polos por el calentamiento global, pero “no hay tos”, sigan cortando arbolitos, no pasa nada…
Hace millones de años la luna se podía ver como un astro gigantesco, sin embargo, la gravedad de la tierra la ha ido alejando hasta convertirla en algo a penas perceptible a los ojos humanos.
Seguramente hace 18 años también hubo alguien trepado al techo de una casa para observar el fenómeno lunar, ayer lo hice yo, pero no tengo idea si estaré aquí dentro de 18 años para repetir la experiencia.
En fin, no hay nada más romántico para terminar una noche de luna que ver gatos saltando por los techos y escuchar los gritos de algunos vecinos disfuncionales a las 11 de la noche, ¡poesía pura!.
viernes, 18 de marzo de 2011
jueves, 17 de marzo de 2011
C'est la Pluie
A eso de las 6 de la mañana el sonido de las gotas sobre la ventana me despertó, y no tardé en saltar de mi catre para ver cómo se humedecía mi día, grisacéo, azulito.
Una hora después, al salir de la choza, ya no había ni rastro de aquella tormenta matinal que me sacó de mi sueño de deseo sexual reprimido, a medio despertar me fui a la escuela.
Hasta el mediodía las horas transcurrieron entre sesiones de facebook y terapias grupales para liberar el odio acumulado por el duelo de los sueños que no se cumplieron; sí, así es la escuela en estos días, un cúmulo de ilusiones que se partieron la madre.
En el camino de vuelta a casa miré las nubes grises, a punto de explotar, y me imaginé la tormenta de las tormentas inundando la escuela -¡mira! ¡allá van mis apuntes de la loca!, ¿apuntes?, ¡yo ni apuntes tengo!.
Más tarde, después de tragar, me puse a ver la "telesnovela", el galán con tipo de tarzán a mediocivilizar prometía a la protagonista el divorcio de su psicopática esposa para huir con ella y vivir una aventura sexual desenfrenada. Pero, antes de llegar a eso, la lluvia nos soprendió a todos, al tipo sexy, a la pobre protagonista y a mí, y no pude evitarlo, en cuanto escuché caer las primeras gotas agarré la cámara y me fui a saltar en los charcos como hace mucho no hacía y tanto extrañaba, ya no supe en qué se quedó el drama.
Nadie me vio andar, sólo el perro del vecino y el pavimento solitario-escurrido de mi calle; brinqué uno tras otro todos los charcos que encontré alrededor de la manzana, splash!, splaaaaaashhhhh...; cuando las gotas de lluvia ácida caen en tus ojos y te hacen chillar.
La extraña poesía me po-se-í-a, sentada sobre la calle mi cámara contempló la tarde a través de su lente lagrimeado. Ya entendí el punto de haber nacido en este mes, soy hija de un charco sensible, llorón, como yo.
De pronto me di cuenta que mis pantalones escurrían lluvia como en un llanto inconsolable, pobrecitos, les ganó el sentimiento, se parecen a mí.
Me fui corriendo a mi casa, unos tenis, una falda y una playera con John Lennon a la vista, ¡me largo!. El reencuentro llegó y un par de helados amenizaron el fin de una tarde lluviosa de marzo.