"-Señor remolinero, estoy muy triste, deme un remolino por favor
-Dígame, ¿de qué tipo lo quiere?, tengo remolinos para todos sus sentimientos, tengo remolinos de "chingada" para el tiempo de los odios y desamores, remolinos de amor que se colocan en el corazón, remolinos de agua para llorar bajo la almohada. También tengo un remolino de parque, chiquito y lleno de tierra para recordar las infancias perdidas, está de oferta, páguelo con sus recuerdos en abonos retechiquitos, ¡no cuesta nada!.
-No lo sé, el remolino que quiero es para un agujero que tengo aquí, en la panza, que por más que le echo y le echo no se llena, le he aventado hasta mis frustraciones, que ya de por sí son un chingo, y hasta traté de aventarme de cabeza, pero nada, sigue profundo y me duele mucho.
-Veamos, le haré un diagnóstico gratuito. ¿Cómo está la humedad de su cara?
-Mi cara es como el mar, tiene olas que van y vienen, pero nunca desaparecen
-¿Y qué tal van los latidos del corázon?
-Pues casi no los oigo, han perdido su ritmo
-¿y las mariposas?
-las mariposas están muertas.
-Ya veo. Creo que lo que usted tiene es olvido y para eso no hay cura. TE VAS A MORIR DE OLVIDO, TE VAS A MORIR DE AMOR."
He comprado un remolino
grande, fuerte
estático, para estar en él, y ser él, y quedarme en él
giratorio, para darle a la vida todas las vueltas que le faltan
sonoro para callar al silencio más sordo
ocaso para que se quede siempre al terminar, en la punta de mi lengua, en el final de la historia, donde termina la nada
espiral para que dé vuelta, siempre hacia el mismo lado, en la misma esquina, con los mismos encuentros y de regreso
He comprado un remolino y ahora no gira más.
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